¿Qué diferencia existe entre una landing page y una página empresarial?
Una landing page se concentra en una acción o campaña; una página empresarial suele presentar el negocio, sus servicios y distintas rutas de consulta.

Una landing page se concentra en una acción o campaña; una página empresarial suele presentar el negocio, sus servicios y distintas rutas de consulta. Elegir una u otra depende de lo que esperás que haga el visitante.
Cuándo conviene una landing page
Puede servir para explicar una promoción, recibir registros para un evento o solicitar una cotización de un servicio específico. El mensaje es directo y la navegación suele ser limitada para mantener la atención en esa acción. Debe funcionar igual de bien en celular y tener un formulario o enlace que realmente envíe la consulta.
Cuándo conviene una página empresarial
Si necesitás mostrar varias líneas de servicio, presentar al equipo, responder preguntas y mantener información estable, un sitio con secciones propias es más flexible. Las personas pueden llegar desde Google a distintas páginas según lo que buscan.
Evitá una elección falsa
Una empresa puede tener un sitio principal y campañas con páginas de destino específicas. El costo y mantenimiento de ambas opciones deben aparecer en la propuesta. No llamés “landing” a una página incompleta que no permite consultar ni “sitio empresarial” a varias pantallas repetidas.
Pregunta frecuente
¿Una landing page puede aparecer en Google?
Puede ser indexable si es pública y cumple los requisitos técnicos, pero una campaña temporal quizá requiera otra estrategia; la indexación no está garantizada.
Aplicación a esta pregunta
En el caso de «¿Qué diferencia existe entre una landing page y una página empresarial?», empezá por definir qué necesita resolver la persona que llega a esta página. Una landing page se concentra en una acción o campaña; una página empresarial suele presentar el negocio, sus servicios y distintas rutas de consulta. Usá esa necesidad como criterio para seleccionar la información visible y para probar el recorrido completo con alguien que no haya participado en el diseño. Anotá sus dudas y corregí primero las instrucciones que le impidan avanzar. Una decisión bien documentada también facilita actualizar la solución cuando cambian los datos o el servicio.
Definí el objetivo de cada página
Antes de elegir apariencia o tecnología, escribí qué debe lograr el visitante: entender servicios, solicitar una cotización, reservar o comprar. Organizá la navegación en torno a esas tareas. La portada debe explicar el negocio con palabras que usaría un cliente y mostrar una acción principal. Si tenés varios públicos, creá secciones claras para cada uno en lugar de mezclar ofertas en un solo bloque de texto.
Materiales y validación
Reuní logotipo, fotografías propias, descripción de servicios, datos de contacto y ejemplos autorizados. Indicá quién revisará el contenido y en qué plazo. Probá la versión preliminar en celular: menús, botones, formularios, imágenes y textos deben poder usarse sin ampliar la pantalla. Comprobá también que el sitio abra con HTTPS y que los mensajes enviados por formularios lleguen a una cuenta atendida. Una página atractiva que pierde consultas por un botón roto no cumple su objetivo.
Después de publicar
Reservá tiempo para corregir información, revisar enlaces y actualizar contenidos. Conectá el sitio con herramientas de medición y búsqueda cuando corresponda, pero no interpretes visitas como ventas. Preguntá a los clientes qué les faltó para decidir; esas respuestas ayudan a mejorar títulos, ejemplos y llamados a la acción. El alojamiento y dominio tienen renovaciones separadas del trabajo inicial de diseño.